Retrato de una crisis

Fue un niño solitario; en ocasiones agresivo y disperso. Con los años se convirtió en una persona de ojos inexpresivos y extraviados. Proyectaba un halo de amarga derrota. Sin embargo, sus sentidos siempre estuvieron despiertos. Poco a poco, su presencia se hizo imponente y abultada. Le juzgamos mal, pues sin darnos cuenta había elaborado un plan del todo maquiavélico.