Postureo muy chic

Cualquier canción, eslogan o anuncio publicitario luce más en inglés. Es más trendy, coolfashion, aunque no tengas la más remota idea de lo que significa, porque lo que suena mola. Y si no, puedes permanecer bajo mi «paraguas, aguas, aguas, eh, eh eh…» Un momento, ¿a que Rihanna suena bastante mejor con su temazo Umbrella? ¿Eh?

También el actor Gerard Butler es el doble de atractivo anunciando un perfume si lo acompaña una seductora voz en off inglesa contándonos una historia de la que adivino algún fragmento (anota bien el hashtag, #Manoftoday te elevará a la gloria). ¿Y qué decir del eterno seductor George Cloony y su What else? que hacen única la experiencia de tomar un café?

El mundo de la moda también está escrito en inglés. ¡Te lo dice Mango con su última campaña #Somethingincommon! Y tanto que hay algo en común. La influencia del inglés se ha vuelto abrumadora pero más allá de su uso en el ámbito de la moda, el marketing o internet -sea como estrategia discursiva sea por inercia lingüística-, los anglicismos se cuelan ahora más que nunca en nuestras conversaciones cotidianas y hasta la frase más tonta la acompañamos voluntariamente de un selfie con los amigos, una mañana atareada entre el workshop y la conference call, una tarde de muffings y cupcakes o un día de compras para hacernos con los outfits más fashion de la temporada para luego «instagramearlo» y conseguir así más followers. ¡Y el domingo brunch! Menudo empacho… obligada sesión de spinning en el gym, si no no voy a entrar en mis nuevos jeans slim fit estilo vintage.

¿Qué nos está pasando? ¿Esnobismo? ¿Fascinación por la cultura anglosajona?¿Postureo idiomático?  ¡Pero si tenemos la traducción exacta en castellano! La cuestión entonces no es que lleguen los anglicismos, sino que éstos vayan aniquilando las palabras equivalentes en nuestro idioma. ¿Hacemos un afterwork y lo discutimos? O sea, esa caña de después del curro de toda la vida…

 

El baúl de los recuerdos

Peonza

El otro día, tomando algo con unos amigos, nos abordó a todos una extraña sensación. Acompañados de una copa –de esas que prometen noches de reflexiones tan profundas como descabelladas- comenzamos a recordar los dibujos animados de nuestra infancia; las maquinitas que compartíamos con nuestros hermanos turnándonos ‘a vidas’ y ¡hasta la primera paga de cien pesetas! Todos contribuimos a recorrer la historia de cada moneda, como salidos de la propia Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.

Cada introducción al estilo, ¿Y os acordáis de….? garantizaba minutos de hechizo; risas; anécdotas; un fugaz pero apasionado viaje a la infancia. De pronto alguien comentó de refilón: ¡qué viejos somos! Y tras unos minutos de sonrisas cómplices y miradas nostálgicas, la conversación continuó por otros derroteros.

Pero, ¿qué viejos somos o qué rápido han cambiado las cosas? Ninguno de los que compartíamos mesa pasa la treintena. Somos de los que conocimos el cinexin,  la peonza, las canicas y el casette y ahora no podemos vivir sin internet, la playstation o el iPad. También nos cuesta seguir una conversación sin desviar la mirada a la pantalla del móvil, salimos a correr con nuestro mp3 y ponemos el grito en el cielo si nos quedamos sin batería en el portátil.

Antes no disponíamos de tantos caprichos y comodidades  pero vivíamos más despreocupados. Creo que es el precio que hemos tenido que pagar. Un gadget a cambio de 21 gramos de felicidad.

No pongo en duda los cambios que ha supuesto los avances de la tecnología en nuestra vida, pero como en aquella canción de “El baúl de los recuerdos”, volver la vista atrás es bueno a veces. Aunque sea sólo para engañarnos de que cualquier tiempo pasado fue peor.

¿Qué? Quora

Regresé al hotel con más preguntas que respuestas pero la cita mereció la pena. El primer Social Media Party, “un evento de generación colaborativa de conocimiento”, reunió en Barcelona a cerca de 70 personas en torno a un nuevo fenómeno social en internet: su nombre es Quora, una plataforma de preguntas y respuestas que generan los propios usuarios –¿germen de los tutoriales o las famosas FAQs?

Los ponentes invitados, Enric Durany (@enricdurany), Víctor Martín (@vmdeluxe) y María José López (@mjlopezz) ofrecieron una visión de Quora desde las diferentes perspectivas de marketing, experiencia de usuario y desarrollo, y sus presentaciones ayudaron a despejar algunas dudas inicialmente planteadas:

¿Existe un espacio para los buscadores sociales como Quora? ¿Llegarán a ser adoptados por el conjunto de los usuarios o sólo tienen potencial en el ámbito profesional/científico?, ¿Suponen los buscadores sociales una alternativa a los buscadores convencionales?, ¿Compiten o se complementan?, ¿Tiene Google motivos para preocuparse?, ¿Tendría sentido un Quora en español?

En general, escepticismo entre los asistentes, que pedían “datos de uso”, y se preguntaban sobre la necesidad de una nueva plataforma “pudiendo obtener información a través de otras vías, además, de forma inmediata”. También se habló de los blogs especializados con opiniones encontradas. Echado el anzuelo, el primer paso fue mendigar una invitación para comenzar a salsear en Quora y poder conocer las ‘tripas’ esta nueva red social que tantas expectativas está generando. Tras recibir la invitación de @ilusionas me puse a ‘investigar’, que lo mio me costó.

Ahí va mi pequeña y humilde aportación, centrada en las principales diferencias/ventajas de Quora frente a otras redes sociales como Wikipedia, Twitter o  Yahoo respuestas:

– Quora se constituye como un conjunto perfectamente organizado de preguntas y respuestas de los usuarios.

– Ofrece filtrado de información.

– Autoría de la información alejándose del anonimato.

– La recuperación de la información mediante búsquedas personalizadas frente a la volatilidad de los contenidos.

– Concentración de preguntas y proximidad semántica frente a la diversidad de resultados.

– Ofrece valor a las cuestiones planteadas frente a la espontaneidad de respuestas.

Mis dudas:

– ¿Cómo mantener la esencia de Quora sin caer en un yahoo respuestas?

– ¿Cómo conseguir la inmediatez de Twitter?

– ¿Se debe restringir su uso a profesionales? ¿Cómo lograrlo?

En resumen, ¿Quora tiene futuro? Yo creo que sí. La gente busca respuestas (ahora, en la web), bien sea en forma de preguntas, tweets o artículos. Y ¿qué mejor que concentrar todo este conocimiento mejorado, ampliado, pulido, en una comunidad de preguntas y respuestas?

Community Manager. ¡Ya están aquí!

Hoy he asistido a un curso de Community Manager que organizaba Enpresa Digitala en el Parque Tecnológico de Miramón. Han participado como ponentes Miguel Fernandez (@lostinweb20) de Mondragon Unibertsitatea; Raquel Cortázar (@RaquelCortazar), de Fitnessdigital.com; Ander Toña (@tonaander), de Caja Laboral; Ainara Zarraga, de EROSKI, e Isabel Liébana (@iliebana) y Urtzi Jaureguibeitia, (@tikojaure) de Ideateca.

Me interesaba saber más acerca de esta profesión emergente -según un reciente estudio del portal de búsqueda de empleo Infojobs, la demanda de estos profesionales se multiplicó por ocho durante 2010-. Las empresas han visto la necesidad de comunicarse con los usuarios en las redes sociales, “no sólo para vender más, sino para fidelizarles”.

Ahí van algunas ideas que se han puesto sobre la mesa.

  1. ¿Qué capacidades ha de tener un Community Manager?
    – Conocimientos de marketing, publicidad y comunicación; capacidad para la redacción de contenidos; dominio del 2.0; monitorización del ruido generado en internet; gran conocimiento de las nuevas tecnologías…
  2. Community Manager, ¿persona externa o de la empresa? En el caso de la primera opción, el CM tiene que estar en íntimo contacto con la empresa y conocer perfectamente la estrategia de la misma. No puede trabajar solo. Tiene que relacionarse con los diferentes departamentos.
    “Los CM deberían intervenir en la empresa porque tienen un conocimiento real de lo que piensan los demás acerca de esa marca”.
  3. ¿Cuáles son sus principales funciones?
    – Generar contenidos y conversar con los usuarios
    – Crear una comunidad con los usuarios
    – Filtrar y difundir información, dentro y fuera de la empresa
    – Ser fuente de información, no sólo de nuestros productos sino de noticias relacionadas con el sector.
  4. Word of Mouth.
    La audiencia se multiplica por mil en Internet. Damos más importancia a lo que dice un desconocido de una marca a lo que dice la propia empresa. Por lo tanto, si conseguimos que la gente hable bien de nosotros, va a tener mucho más valor.
  5. En Internet van a hablar de ti, estés presente o no.
  6. ¿Cómo medir el retorno?
    – Google analitics
    – Estadísticas internas de facebook
    – Twitter
    – Hootsuite
  7. CAMPAÑAS 360: Email, banner, folleto, prensa, radio, tv + redes sociales

Después de ‘reposar’ la información, me surgen algunas preguntas. Las dejo caer:

  1. Cada día aumenta el abanico de nuevos perfiles, como community manager, social media director, chief social media officer, moderador,
    dinamizador… ¿Qué diferencias existen entre estos profesionales?
  2. La labor de un CM afecta a áreas como la comunicación, la investigación de mercados o la fidelización de clientes. ¿En qué departamento debería trabajar un CM?

La conclusión la tengo clara: creo que el verdadero potencial del CM está en establecer una relación de confianza con la comunidad de usuarios, recoger el retorno o feedback y utilizarlo para proponer mejoras internas.