Ruta equivocada

Y ahí estaba ni él ni ella, sino “eso”. Eso que responde, según su nombre científico, a un hongo ascomiceto filamentoso que se desarrolla sobre materia orgánica, en condiciones de humedad o descomposición. Vamos, moho, sin ir más lejos.
Lo ví, blanquito y esponjoso, sobre la tarta de chocolate que compré para llevar. El problema del take away es que el enfado nunca llega a su destino, y si llega, lo hace diluído con unas cuantas dosis de resignación. Porque en caliente, las cosas fluyen solas.
Pero conseguí aguantar la náusea y sobreponerme del trance; volví hasta el bar, y me deshice de aquel pastel -flesco-, según la camarera asiática al otro lado de la barra-.

Para quien le interese: la porción de tarta la compré en el bar Ruta 66 del barrio de gros de San Sebastián y me costó 3,5 euros. Una y no más.